Habitar el poema by ALE OSEGUERA

HABITAR EL POEMA

Yacen tus recuerdos muertos bajo mi almohada,
pero no hay suficiente carne debajo de la cama
para satisfacer mis ganas
de tragarme el mundo.

No hay objeto o animal
vivo o muerto en este cuarto
que pueda habitar el poema.

El verso está buscando
proclamarse libre y soberano
llevar traje de gala y lentejuela,
fundar una nación libre de estrellas.

Pero no hay olor ni tarea en esta cárcel
que pueda alojarse en el poema.

No hay noción y el calendario
es un antiguo aeroplano
dispuesto a colisionar con el recuerdo,
tres fósforos conmemorando nuestra guerra:
el del presente continuo,
el del futuro siempre unidos,
el del nunca más te volveré a engañar.

No hay en ningún ladrillo
de esta fortaleza de barro
vestigios de esperanza
que puedan habitar el poema.

Éramos nosotros el poema.

Y con la escasa carne fresca
que hay debajo de la cama
busco convertirte en la amenaza
que ansía devorar Saturno.

Calmar lo insaciable,
estafar a legiones de amantes,
obviar los relámpagos sordos
que anuncian tu tormenta sobre mí.

Porque sin ti,
del universo
solo queda el desastre de tu piel calcinada.

Y sin ti
nunca más habrá verso que pueda,
ni mínimamente,
habitar cualquier poema.

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