Lo pendiente by Heidi Schmidt

Se queja cada mañana con su hija que se siente agotada. No sabe por qué, pero está segura de que algo le pasa y pronto morirá. Lleva diez años pensando que en cualquier momento se irá al cielo divino para pasar la eternidad con el amor de su vida, pero las miles de citas con los médicos no le dan la respuesta que busca. Simplemente le dicen que está en un buen estado.

La hija, al contrario, sabe que su madre vivirá muchos años más y le frustra que pierda tanto tiempo pensando en la muerte cuando aún está viva.

“¿Has ido al médico, mamá?”

“Ay hija, sí, y me ha dicho que tengo que perder peso, mucho peso. Ya está.”

“Ya, ¿y bebes suficiente agua? ¿Cómo duermes?”

“Me paso el día bebiendo y haciendo pis.”

“Hmm, pues vuelve a llamar al doctor. Pero mamá, tengo que colgar, se me hace tarde y tengo mil cosas que hacer…”

“Hija, pero, una cosa…”

“Hablamos mañana, mamá. ¡Te quiero!”

“Recuerda que si me pasa algo…”

“Mamá, por favor. Love you! Bye.”

La madre se queda mirando la pantalla negra como si su hija de repente fuera a aparecer de nuevo y unos segundos después decide llamar al doctor. Alguien tendrá que escucharla. Al mismo tiempo reza que dios le dé una muerte ligera, sin dolor, y, sobre todo, rápida.

Aunque su hija siempre se ríe y dice que no cree que ella tenga tanta suerte como la que tuvo papá.  A veces es tan irónica, la madre no soporta la superioridad con la que expresa sus opiniones.

Cuando entra del calor y ruido de afuera a la sala de examinación, le choca lo blanco y prístino que está todo. Se sienta, bebe agua de un vaso pequeño de plástico barato y espera pacientemente que le atiendan, las manos sudadas con todas las posibilidades de su muerte pendiente.

El doctor es breve con ella y le pide que se ponga la bata. Coge el estetoscopio metálico y se lo acerca, la madre respira hondo y tose un poco. El doctor murmura unas palabras que ella no llega a escuchar.

“Bueno, señora, todo parece estar bien. Pero como le he dicho varias veces, es esencial que pierda peso.”

La madre sale decepcionada de la consulta y camina lentamente hacia el coche. Justo cuando está a punto de marcar el número de su hija, le aparece en el móvil una fotografía recordatoria de hace más de quince años, cuando estaban todos juntos, jóvenes y sonrientes. Y ella no llevaba tanto peso encima.


Heidi Schmidt, nacida en California, se mudó a Barcelona en 2006 y nunca miró hacia atrás ya que prefiere la calma del mar al caos del océano. Es consultora de Business English con destacable experiencia en el uso de varios idiomas en el ámbito profesional y en la vida cotidiana, lo que estimula su curiosidad y su obsesión por las lenguas. Amante de la palabra escrita, la palabra hablada y las conversaciones sobre cualquier cosa, está empezando a arañar la superficie de su pasión aparcada hace años: la escritura.

Heidi Schmidt, a Californian native, moved to Barcelona in 2006 and has never looked back as she prefers the tranquility of the sea to the chaos of the ocean. She is a Business English Consultant with extensive experience in the use of languages both in the professional sector and day to day life, which add richness to her curiosity and obsession for languages. A lover of the written word, spoken word and conversations on just about anything, she is only beginning to scratch the surface of a passion she set aside years ago, writing.

@readbcn

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